Sigo esperando que me mandes el mensaje de buenas noches. Sigo esperando que el móvil se ilumine con tu nombre sobre un fondo azul claro. Me desespera la espera.
No creo que hoy llegue tu acostumbrado mensaje, no creo que ya te vayas a dormir. Al menos no llegará mientras yo esté despierta y cuando mañana despierte, de inmediato, antes incluso de abrir los ojos, alargaré la mano en busca del pequeño aparatito electrónico donde esperaré leer “un mensaje nuevo” y entonces abrirlo y que sea tuyo diciendo cuanto me amas. Me encanta cuando me dices cuanto me quieres, hace que mis mejillas cojan un cómico color rojizo y que mi boca se tuerza en una mueca a la que normalmente llamamos sonrisa. Me encanta cuando me envías un mensaje a las tantas de la mañana solo para decirme que has llegado a casa y que no has hecho nada malo, acompañado siempre del ya imprescindible te quiero Amor. También me vuelve loca que me llames así. Desde pequeñita me gusto ese apodo cariñoso, siempre fue el que más me gusto de entre todos (cariño, perla o diminutivos de animales…), siempre soñé que alguien me llamara Amor algún día. Me gusta cuando intercambiamos “te quieros” siempre llamándonos Amor o Vida, me gustan ambos aunque prefiero el primero, serán paranoias mías o simplemente que soy demasiado romántica aunque lo oculte un poco. Siempre deseé tener a alguien como tú a mi lado, amarle y que me amara y ahora lo tengo. No deseo nada más, la vida me ha dado mi mayor deseo y se lo agradezco con palabras.
Después de todo si que me acabas de enviar tu mensaje de buenas noches, hoy sí has vuelto pronto. No habrá ningún sitio al que ir. Me cuentas lo que harás mañana y me encanta que te guste que sepa donde estás. Pero sobre todo me encanta que estés pendiente de mí.
No creo que hoy llegue tu acostumbrado mensaje, no creo que ya te vayas a dormir. Al menos no llegará mientras yo esté despierta y cuando mañana despierte, de inmediato, antes incluso de abrir los ojos, alargaré la mano en busca del pequeño aparatito electrónico donde esperaré leer “un mensaje nuevo” y entonces abrirlo y que sea tuyo diciendo cuanto me amas. Me encanta cuando me dices cuanto me quieres, hace que mis mejillas cojan un cómico color rojizo y que mi boca se tuerza en una mueca a la que normalmente llamamos sonrisa. Me encanta cuando me envías un mensaje a las tantas de la mañana solo para decirme que has llegado a casa y que no has hecho nada malo, acompañado siempre del ya imprescindible te quiero Amor. También me vuelve loca que me llames así. Desde pequeñita me gusto ese apodo cariñoso, siempre fue el que más me gusto de entre todos (cariño, perla o diminutivos de animales…), siempre soñé que alguien me llamara Amor algún día. Me gusta cuando intercambiamos “te quieros” siempre llamándonos Amor o Vida, me gustan ambos aunque prefiero el primero, serán paranoias mías o simplemente que soy demasiado romántica aunque lo oculte un poco. Siempre deseé tener a alguien como tú a mi lado, amarle y que me amara y ahora lo tengo. No deseo nada más, la vida me ha dado mi mayor deseo y se lo agradezco con palabras.
Después de todo si que me acabas de enviar tu mensaje de buenas noches, hoy sí has vuelto pronto. No habrá ningún sitio al que ir. Me cuentas lo que harás mañana y me encanta que te guste que sepa donde estás. Pero sobre todo me encanta que estés pendiente de mí.
Ésta es la pregunta de desarrollo
del examen de mi vida.
Aunque hoy se quedaría en un cinco justo.
3 Razones para soñar:
Juas Juas Juas juas :D
Que panfileta que a voltes es posa la meua sister jaja. Esta xulo, si no tan comentat es perque no se l'han llegit segur, perque esta molt be.
Per cert, la pregunta inteligent que ma fet hui ma mare "Rosa esta en un chic?" yo l'havera mata.
Kisss!!
Si, a mi siempre me gusto mucho que me llamaran Amor en vez de Cariño.
Un beso :*
Interesante.. la espera es una salida a no pensar en otra cosa.. la llegada es como un climax, el esperar un mensaje.. una pantalla azul clara... Me gusta esto que has escrito.
Saludos
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