Llega allí media deprimida porque él no le ha dicho nada. De pronto, nota el movil en la pierna, lo saca con media sonrisa. Un sms, lo habre, lo relee cuatro veces y sonrie. Sí, es de él.
Dos horas después está allí, delante de esa puerta, respira y se adelanta. Da un par de golpes vergonzosos en la puerta y él abre con una sonrisa que la derrite.
- Hola, ¿cómo estás? Tenia ganas de verte ya.
- Sí, yo también. Pero no estaba segura de que tú quisieras...
- ¿Por qué?
- Los últimos días estuviste muy raro conmigo, pensé que no querías saber nada de mi.
- Yo nunca dije eso.
- No, lo diste a entender.
- Tú lo entendiste así.
- Entonces, ¿qué se supone que hubiera tenido que entender?
A veces entendemos lo que nos da más miedo:) un muássssss:)))
ResponderSuprimirOdio que se suponga que tengo que entender algo especial de un mensaje cuando en sí no se dice nada...
ResponderSuprimir=) un saludito desde muy lejos!
pasate por mi nuevo blog www.a2500kmdecasa.blogspot.com
A veces lo único que necesitamos es estar solos por un día y que nos abracen al día siguiente. Eso no significa que no quiera saber nada más de ti, solo que en ese momento, no podía saber de ti.
ResponderSuprimirUn saludo!!
Bueno...
ResponderSuprimirEso quiere decir que lo sabes pero le tienes miedo. Le tienes temor a los que sabes que no quieres decir, tu inconsciente lo sabes, solo buscalo.